Una sola vez en la vida consideré la idea de casarme. Tengo 32 años y realmente siempre he pensado que es algo innecesario. Sin embargo, hace unos años la única forma de poder estar con la persona que quería, sería a través de dicho trámite. Era eso nada más para nosotros... un trámite. Pero recuerdo que ya había visto la vestimenta perfecta para ese día. Tenía en mi mente todo preparado. No sabía, hasta el momento en que esto se perfiló como una realidad, lo tan anhelado que era para mí vivir dicha experiencia. Me veía con mi vestido beige, espalda descubierta pero bastante reservado porque su religión así lo ameritaba. Tenía que hacerlo porque seguro su familia estaría allí, sólo por eso... él adoraba mi forma caribeña de "Casi vestirme". Cada día pasaba por un lugar, que me mostraba el atuendo perfecto. Y lo miraba como prometiéndole que en algún momento iría por él. Hasta que ya no. La burbuja explotó y cuento largo hecho corto... esa boda nunca se dió. En este pri...
¿Será verdad esto? ¿Será verdad que por primera vez escribo aún sin sentirme miserable? ¿Es tan sólo un sueño? De ser así, " Wake me up... when september end..." Venir a este rincón de mis pensamientos siempre representaba un capítulo gris en mi vida. Siempre escribía por estar triste. Hoy la historia es distinta, hoy les vengo a contar un sueño: - Enérgicamente movía mis brazos para expresar la alegría que me embargaba. Había logrado lo que tanto había querido. Cortar los lazos de mi dependencia emocional. Lo había intentado años, y aunque nada me garantizaba que este era realmente el momento que tanto había imaginado, lo sentía muy adentro: CERTEZA. Cuando la certeza aparece en mi diario, cuando la sensación viene del alma, cuando lo siento con cada uno de mis nervios, es cuando sé que estoy en el camino correcto. Las decisiones que han forjado mi camino siempre están en concordancia con mi propósito; El cual no es nada más que estar bien, estar tranquila... Y créanme, lu...
Dejar ir... Si he de aprender alguna lección de memoria, DEBERÍA ser el poder dejar ir aquello que ya no forma parte de mi existencia. Aceptar, que la pérdida y el sentimiento de fracaso es parte de esta experiencia y que si no comienzo a hacerlo de otro modo, la vida seguirá mostrándome este círculo de abandono que me ha costado tanto superar. -Hola... he vuelto. Siempre al mismo lugar en el que me encuentro cuando me siento perdida. Recuerdo que en mis últimos post quería cambiar la temática tétrica que siempre me acompañaba. Y pues, hay que ser justos... la vida ha sido buena en estos últimos tres años: Me enamoré perdidamente de un hombre maravilloso... Viajé muchísimo y cumplí sueños... Logré metas profesionales que nunca pensé que podría... Y perdí... mucho. Pero acá estoy una vez más, desde la ventana de mis ojos, intentando a través de palabras descubrirme y que ustedes me ayuden a hacerlo. Soy la misma chica con sueños, perseverante y rota. Pero debo admitir...